El instinto que me impulsa a crear

Esta obra se llama Whispers 100x100 y no fue planeada para ser lo que es.
¿Sabes cómo pinto? No siempre hay un plan. De hecho, la mayor parte de las veces, no hay ningún plan.
Pintar por instinto es simplemente avanzar sin pensar mucho. Tomo un pincel o una espátula, elijo un color porque me apetece en ese momento — puede ser un azul profundo o un amarillo lleno de energía — y empiezo. Es casi una necesidad de dejar salir algo que ni siquiera yo sé qué es.
A veces la cabeza intenta meterse en medio y empezar a decir "haz ahí más recto" o "eso no está bien", normalmente solo estropea. La magia de la pintura abstracta está ahí: cerrar la mente y dejar ir. El instinto sabe exactamente dónde apretar más la tinta, dónde dejar que la tela respire y hasta cuándo un borrón al azar termina por convertirse en la mejor parte del cuadro.
No hay reglas, no hay fórmulas. Es una conversación directa entre mi estado de ánimo y la tela. Y cuando miro la obra y siento que la historia está contada... guardo los pinceles. Es tan simple — y tan bonito — como esto.
¡Qué bonito, también siento lo mismo!
Gracias, Inés. no es fácil, pero cuando se ama, ¡se hace!😘