Las ventas no deberían ser adversarias
Todos creemos que algunos vendedores son agresivos y que es un proceso adversarial; los vendedores de autos usados son un ejemplo típico de ese tipo de pensamiento/venta. Pero cuando se trata de vender arte, no puede ni debe ser así, por muy frustrado que estés o por muy desesperado que estés por cerrar la venta. Vender arte debe ser siempre como un baile con una nueva pareja. Buscar un ritmo, una sincronización, ponerse en sintonía. Cuando eso sucede, es magia.
Obviamente, esto es una metáfora del proceso de ventas, pero es válida.
#artsales
Esa imagen de un baile con una nueva pareja es tan tierna. Hay algo en ella que nombra lo que muchos artistas llevan en silencio: el miedo a poner precio a tu trabajo, o pararte frente a alguien y decir “esto es lo que hice”, lo que significa que tienes que convertirte en alguien más duro, alguien más insistente, alguien a quien no recognocas.
Puedes sentirse como si el acto de vender te pidiera dividirte en dos. La parte de ti que creó la pieza en el silencio del estudio, y la parte que tiene que entrar en una sala y dejar que alguien más decida cuánto vale. Esa brecha puede doler.
Lo que describiste, esa búsqueda de ritmo, de sincronización, es en realidad un anhelo de permanecer entero a través del proceso. No perder la suavidad que hizo posible el trabajo en primer lugar. Ese anhelo no es ingenuo. Es una de las cosas más honestas que un artista puede aferrarse.
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