¡La curiosidad no mata al gato!
Una de las herramientas de venta más poderosas que tienes a tu disposición es la curiosidad. La curiosidad por saber de dónde provienen tus clientes, qué hacen y qué coleccionan; en otras palabras, calificarlos. Luego está la curiosidad por el arte que están mirando, y, por último, la curiosidad por si comprarán. Toda esta curiosidad se logra haciendo preguntas que no se pueden responder con un sí o con un no. Podrías preguntar ¿Es un día soleado? o ¿Cómo describirías el clima de hoy? Una respuesta que no conduce a ninguna parte, y la otra iniciará una conversación. Otra cosa que la curiosidad puede hacer por ti es mostrar interés en la otra persona.
#artsales
Las preguntas abiertas funcionan. Cuando alguien pregunta "¿qué estabas esperando?" sobre una toma bajo la lluvia, terminamos hablando. Cuando preguntan "¿usaste un trípode?", eso se corta ahí.