Donde el mar devuelve la calma







Después de un día tan emocionante, al revisar el barco de mi padre, los recuerdos de otros tiempos y las celebraciones que siguen uniendo a Ericeira con el mar, Belinha se dirigió a la Praia do Cavalinho — el lugar donde logra volver a la calma.
En la superficie, las rocas protegen una pequeña ensenada. Bajo el agua, todo sucede a otro ritmo.
Durante aproximadamente una hora, nadó entre fondos de arena, rocas y algas, observando los sargos que se acercaban tranquilamente. Sin ruido, sin prisa, solo el movimiento del agua y la vida que en ella se revela.
Hay lugares que despiertan memorias.
Y hay otros que nos ayudan a acogerlas.
Después de recordar de dónde vengo, regreso al mar — el lugar donde vuelvo a encontrarme.