Declaración del artista
Mi trabajo investiga el lenguaje visual del patrón, la abstracción, el color y el error. Esta investigación comenzó cuando tenía unos seis años, después de recibir un caleidoscopio para Navidad. Me fascinó la forma en que el color y el patrón podían reorganizarse continuamente, produciendo variaciones aparentemente infinitas a partir de un número limitado de elementos.
A los doce años, descubrí que un error en un patrón dibujado podría crear una nueva sensación de profundidad. Lo que al principio parecía un fallo podría interrumpir la repetición, alterar el ritmo de una imagen e introducir una posibilidad visual inesperada. Ese descubrimiento ha permanecido central en mi práctica durante más de cincuenta años.
Uso estructuras geométricas, motivos repetidos, relaciones de color y una interrupción deliberada para explorar la tensión entre el orden y la incertidumbre. El patrón proporciona un marco, pero la desviación dentro de él crea movimiento, ambigüedad y significado. Me interesa el momento en que un sistema deja de ser meramente sistemático—cuando la repetición empieza a respirar, y una pequeña irregularidad cambia la forma en que se percibe toda la imagen.
Cada obra forma parte de una investigación continua sobre la relación entre el patrón y la abstracción, y sobre cómo estos lenguajes visuales podrían equivaler a la vida cotidiana. Vivimos a través de rutinas, estructuras y repeticiones, pero también a través de accidentes, interrupciones y lo desconocido. Mis pinturas reflejan esa condición al permitir que el control y la imprevisibilidad coexistan.
No veo esto como un tema que pueda resolverse por completo. Cuanto más profundamente exploro el patrón, más complejas se vuelven las posibilidades. Es un lenguaje visual que podría llevar otro siglo para dominarlo y entenderlo plenamente. Por lo tanto, mi trabajo no presenta una conclusión; continúa una investigación que comenzó en la infancia, preguntando cómo el color, la estructura y el error pueden transformar la forma en que vemos.