Descripción
Realizado: 2025
30x30 cm Acuarela, pluma y papel sobre lienzo. La mujer japonesa retratada con una flauta encarna a Tennyo, la Diosa, la Madre de Todas las Cosas, en su encarnación terrenal. El shakuhachi se convierte en más que un instrumento —es un camino hacia el despertar espiritual y un puente hacia la naturaleza, mientras que el bambú refleja resiliencia tranquila y fortaleza esencial. Abre un canal entre lo divino, el mundo natural y el yo interior. El pensamiento simboliza el profundizar de la conexión amorosa, la realización espiritual y el delicado equilibrio entre el corazón y la mente.
Un recuerdo de unidad fluye a través de la obra —donde todas las cosas están interconectadas, influyéndose, percibiéndose y convirtiéndose unas en otras— imbuido de la energía, suavidad, belleza y amor incondicional de lo Divino Femenino, donde prevalecen la paz y la armonía. Este retorno, esta ascensión sutil, se desenvuelve a través de la vibración y la respiración, a través de la voz del alma llevada por el shakuhachi —llamándonos hacia adentro— resonando no solo en el sonido, sino en el silencio profundo y vivo entre.