Esta pieza experimenta con el delicado equilibrio entre la imperfección y la reparación, inspirada en el arte japonés del Kintsugi. Representada sobre papel kozo texturizado y fibroso, la tetera y la taza rojas revelan fisuras doradas que hablan de la resiliencia a través de una curación reflexiva. La composición sobria y las líneas de tinta sutiles evocan un momento tranquilo impregnado de tradición y contemplación. Su presencia aportaría una sensación de calma y de historia mesurada a cualquier espacio.
Artista
Wendy De Rycke es un torbellino de tinta, movimiento y significado. Su trabajo late con historia, ritmo y una valentía tranquila — como un haiku pintado con viento.