Un alce macho maduro se yergue en una pradera iluminada por el sol, con sus astas ramificadas destacándose frente a un cielo azul amplio. Los pastos dorados y un bosque de coníferas lejano añaden profundidad a esta fotografía de vida silvestre. Sus colores naturales y su paisaje abierto lo convierten en una adición que invita a la contemplación para la sala de estar, el estudio o una cabaña.
I photograph the quiet wonders of the natural world, from wildflowers and wildlife to open farmland, lake shores, and star-filled skies. I look for color, stillness, and a sense of place in every frame.