Este retrato presenta a una mujer con cabello plateado, sus brazos levantados mientras mira directamente al espectador. Tonos azules fríos y aguamarina pálida crean una atmósfera suave y luminosa, mientras la expresión serena aporta a la imagen una fuerza tranquila. El fino detalle en la cara y el cabello confiere a la composición una cualidad íntima y humana. Su presencia serena sería una adición reflexiva para un dormitorio, estudio o sala de estar contemporánea.
Artista
He creado piezas únicas de un estudio sobre el resultado de la perfección y todas las técnicas. Obras maestras autodidactas de 1992 a 2007. Son retratos de mí mismo, de otros sujetos, algunas fantasías inventadas, interpretación libre. 35 obras maestras robadas de mi ático.