Descripción
Hay una gravedad lenta e irresistible en este primer plano — un retrato no de una bestia salvaje, sino de una presencia curtida. En perfil, el bisonte americano llena la imagen con un poder tranquilo: un solo cuerno se arquea desde una masa de pelaje fuertemente enroscado, un ojo medio cerrado como si pesara el aire, y una fosa nasal húmeda que insinúa nieves de invierno y pastos de primavera. El fondo poco profundo se difumina en verdes y dorados suaves, dejando que cada rizo de lana y la superficie acanalada del cuerno se conviertan en el paisaje real.