Descripción
«El pájaro madrugador atrapa la lombriz», dice un refrán. Entonces, este parece haber clavado el premio mayor, pues su gusano, además, está adornado con una dulce ciruela damascena.
Sin embargo, originalmente fue exactamente al revés. La ciruela era la segunda opción, y el gusano dentro de ella, una feliz casualidad.
Así es a veces también en la vida: lo que al principio parece la segunda opción, se revela más tarde como lo mejor que nos podría haber pasado.