Descripción
La última vigilia del portero presenta una escena llena de tensión silenciosa, en la que dos figuras ocupan un espacio definido por ventanales industriales y tonos apagados. Un hombre eleva la mano en un gesto que sugiere despedida o final, mientras el otro mira hacia atrás con curiosidad contenida. La presencia de un maniquí de madera y objetos fragmentados añade una capa de misterio, insinuando temas de control y transición. Esta pieza invita a la contemplación y podría ser un punto focal que invite a la reflexión en cualquier entorno.