Descripción
Una experiencia textural poco común. Porque el carbón absorbe la luz mientras que el acrílico puede hacerse para reflejarla, la pintura tiene un rango óptico increíble. Con una luz baja y vespertina, las áreas de carbón adquieren una dimensión aterciopelada y profunda, mientras que en la luz matutina, los pigmentos acrílicos "encienden" contra el fondo oscuro.
Esta es una pieza para un espacio que valore la profundidad intelectual y la "mano del creador". Se combina maravillosamente con materiales industriales como el acero y el vidrio, pero también se sostiene por sí misma en una biblioteca o estudio rodeado de texturas naturales. Es una obra que no solo decora una habitación; introduce un sentido de historia y "alma" en la arquitectura del hogar.