Descripción
Esta pieza fue inspirada por el instinto que existe en todas las criaturas de repeler los límites que otros les imponen y de ser libres. El caballo representa esa lucha entre el control y la libertad, atrapado entre el tirón de las riendas y su propio poderoso deseo de escapar. Los trazos turbulentos y el movimiento inquieto reflejan la energía cruda de este conflicto, mientras el cielo abierto sugiere la libertad que yace más allá de la restricción. Es un recordatorio de que el deseo de ser libre no es algo que pueda contenerse fácilmente; es instintivo, universal y profundamente vivo.