Descripción
La pintura representa a una figura femenina de perfil, su mirada fijada en un horizonte invisible que parece llamarla. Semiabstracta, la obra juega con las formas y los colores para transmitir un movimiento interior. La cabeza de la figura está atravesada por bandas negras, amarillas y azules que se elevan en la dirección de su mirada, como un ascenso mental o espiritual. Su rostro, teñido de verde, evoca el despertar vital, la juventud, la fuerza y la creatividad, un color de vida y esperanza. Alrededor del ojo, domina el azul, símbolo de espiritualidad, sabiduría y paz interior, que invita a la contemplación y a la armonía. El negro, discreto pero presente, sugiere lo oculto, lo desconocido, lo invisible. Unos toques de naranja aportan fertilidad, prosperidad y generosidad. Finalmente, estallidos de blanco equilibran el conjunto, revelando la riqueza de esta obra creada con medios mixtos.