Descripción
Al principio, parecía refugio. Luz sedosa, suavidad flotante — intacta. Luego aparecieron las líneas. Finas. Deliberadas. No hilos. No tallos. Barras. Ella no estaba hecha únicamente de luz. Tampoco nació únicamente de la sombra. Ella era ambas cosas: oscura y clara, el silencio entre el pulso y el silencio. Sostenida demasiado apretadamente, hasta que el equilibrio se fracturó. Encerrada no para ser vigilada, sino para silenciar lo que no podía ser comprendido. Y el mundo olvidó lentamente la canción cantada por las cosas enteras.