Descripción
Esta pieza presenta una esquina de una calle tranquila, donde el suave resplandor de los faroles contrasta con los tonos fríos del pavimento de adoquines. La hiedra serpentea por el edificio, añadiendo un toque orgánico a la escena urbana estructurada. Las mesas y sillas vacías sugieren un momento detenido en el tiempo, invitando a la contemplación. Esta obra ofrece una sutil sensación de calma y embellecería cualquier espacio con su atmósfera pacífica.