Descripción
Una lámina de zinc de 24 pulgadas por 48 pulgadas es molida, pulida y martillada a mano hasta convertirse en una superficie viva. Lo que comienza como metal en bruto se convierte en un lienzo para lavados con ácido, tonalidades en polvo y tintes vibrantes. Bajo calor extremo, el zinc despierta, los colores florecen, se profundizan y cambian a medida que el metal recuerda cada golpe y reacción. Una vez que la alquimia está completa, la lámina transformada se monta en un panel de madera personalizado, y los tratamientos finales sellan la historia en la superficie.