Descripción
Este mandala abstracto mezcla de forma lúdica patrones florales con un toque de verde neón y pasteles suaves, creando una danza con textura de color y forma. El remolino central, acentuado por marcadas marcas negras, añade un giro inesperado a la paleta, por lo demás suave. Es como si tus paredes fueran invitadas a una fiesta en el jardín, una en la que las flores decidieron volverse un poco salvajes. Una pieza que aporta energía y un toque de fantasía a cualquier habitación.