Descripción
Una yegua permanece tranquila en un campo iluminado por el sol, vigilando a su joven potrillo mientras descansa plácidamente a sus pies. Rodeada por la belleza de la pradera, la escena captura el profundo vínculo entre madre y potrillo. Esta pintura evoca sensaciones de calidez, seguridad y la conexión duradera que se encuentra en los momentos más simples de la naturaleza. Lienzo estirado.