Esta pintura en acuarela representa una escena tranquila de invierno donde dos cabañas rústicas están arropadas entre el suelo cubierto de nieve y los árboles de hoja perenne. Un arroyo parcialmente helado serpentea por el primer plano, bordeado por grupos de hierba seca. Los colores apagados y los detalles suaves transmiten una atmósfera serena y contemplativa, haciendo de esta pieza una adición tranquilizadora a cualquier habitación.