Descripción
Este paisaje surrealista presenta un rostro como recipiente para elementos emocionales y naturales. La cabeza abierta forma un mar turbulento con un pequeño bote, mientras las lágrimas fluyen en corrientes doradas, que se fusionan en un río que desborda desde la boca. Una nube de lluvia se cierne sobre la escena, y una luna llena ilumina la escena, creando una interacción contemplativa entre la turbulencia interna y el mundo exterior. Esta pieza ofrece un añadido impactante para cualquier espacio que busque profundidad e introspección.