Descripción
Tres colinas descansan juntas a lo lejos en Wyoming, y la que está al final se eleva con una pequeña bandera en su cima, como si hubiera aceptado en silencio la tarea de estar más cerca del cielo. La imagen transmite un suave dolor: la sensación de estar ligado, y, sin embargo, destacado; de pertenecer a algo más grande, mientras se es quien debe enfrentar el viento. En blanco y negro, la escena se vuelve menos sobre el lugar en sí y más sobre la sensación: la resistencia, la soledad y la suave dignidad de ser aquello que la mirada recuerda.