Descripción
Érase una vez, un anciano indio le reveló a su nieto una cierta verdad sobre la vida. “En cada persona hay una lucha, muy parecida a la lucha de dos lobos. Un lobo representa el mal — envidia, celos, arrepentimiento, egoísmo, ambición, mentiras... El otro lobo representa el bien — paz, amor, esperanza, verdad, amabilidad, lealtad...” El pequeño indio, profundamente conmovido por las palabras de su abuelo, pensó durante unos momentos y luego preguntó: “¿Y cuál lobo gana al final?” El viejo indio sonrió levemente y respondió: “El lobo al que alimentas siempre gana.”