Descripción
Una sociedad modelada por sus propias estructuras realiza una especie de circo en la mente humana. Los juicios suelen formarse a través de las apariencias. En una práctica artística psicológica que utiliza colores brillantes, este contraste se vuelve significativo. Los colores brillantes se asocian con la celebración y la belleza, sin embargo, esta percepción puede ser engañosa. Una persona rodeada de color puede no sentir esos colores interiormente, ya que pueden desvanecerse bajo el peso del dolor creado por las expectativas de la sociedad.
Una visita de la infancia a un circo prometía emoción, tal como se veía en la televisión, pero los artistas no parecían alegres, especialmente el payaso. La explicación era simple: era un acto. La sociedad, en muchos sentidos, se asemeja a una arena donde los personajes se interpretan para cumplir expectativas o simplemente para sobrevivir dentro de ella.