Descripción
Algunos lugares se vuelven inolvidables no por dónde están, sino por cómo nos hacen sentir.
Mientras caminaba por Buenos Aires, me encontré bajo un dosel de árboles Ginkgo biloba. Las hojas doradas caían en silencio por el aire, transformando el paisaje otoñal en una alfombra luminosa. Por unos momentos, el tiempo pareció ralentizarse, y simplemente me quedé ahí, observando.
Esta pintura nació de ese encuentro silencioso.
Una hoja real de Ginkgo biloba, recogida en ese momento, se incorporó a la obra. Cubierta con hoja de oro, simboliza el valor inconmensurable de las experiencias que no pueden repetirse—momentos breves y frágiles que continúan viviendo dentro de nosotros mucho después de haber pasado.
A lo largo de distintas culturas, el Ginkgo biloba es un símbolo de longevidad, resiliencia, esperanza y renovación. Su presencia en este trabajo nos recuerda que la verdadera abundancia no se mide por lo que poseemos, sino por la belleza que somos capaces de reconocer mientras todavía se despliega.
Parte de mi exploración artística de la memoria y el simbolismo, esta pintura refleja cómo la naturaleza conserva emociones que las palabras a menudo no pueden expresar.
Algunos recuerdos son tan valiosos como el oro.
No porque permanezcan inalterados—
sino porque siguen transformándonos.
🥃 Debajo del Árbol de la Vida
🖼️ Colección: Retratos
📍 Inspirado en: Parque Thays – Floralis Genérica, Buenos Aires, Argentina
🎨 Medio: Acuarela sobre papel con collage que utiliza una hoja auténtica de Ginkgo biloba y hoja de oro
📆 Agosto de 2025