Descripción
Para “Meta-sa”, tomé el mito de Medusa como punto de partida, donde la mirada convierte al espectador en piedra. Me interesaba cómo podría vivir esta idea en el contexto de las redes sociales de hoy, donde “la petrificación” ya no es física, sino un estado mental – un momento en que nos quedamos frente a las pantallas, tanto bajo la mirada como constantemente observados.
Los ojos de Medusa están hechos de material reflectante, así que el espectador no ve una imagen clara allí, sino un reflejo distorsionado de sí mismo.
Los ojos de “Meta-sa” devuelven la responsabilidad al espectador. No solo permiten que la culpa se dirija hacia afuera, sino que nos obligan a notar que nosotros mismos somos parte de este sistema. Observamos, compartimos y nos exponemos, y es en este movimiento que surge una nueva rigidez — no impuesta desde fuera, sino que crece a partir de nuestra propia participación.