Descripción
Esta pieza nació de una observación simple: una rama dentro de un vaso de vidrio, ligeramente demasiado pesada, ligeramente fuera de lugar. Lo que me atrajo fue la tensión. Todo parece tranquilo, pero nada está completamente estable. La rama se mantiene, y sin embargo se inclina. La fruta descansa, pero se siente temporal.
Para mí, eso refleja un comportamiento humano familiar: intentar mantener el control mientras algo por dentro ya está cambiando. Organizamos, ajustamos, equilibramos — calma en la superficie, inquietud en el interior. El vaso representa la estructura, la rama aquello que se niega a encajar por completo.
Se trata de ese borde sutil entre aferrarse y soltar. Un momento tranquilo en el que las cosas aún funcionan, pero ya se intuye que se avecina un cambio.