Descripción
Esta historia es para el alma que finalmente está lista para mirarse a los ojos.
Durante mucho tiempo, nos movemos por el mundo como sombras—bellas, pero borrosas en los bordes. Nos escondemos en el paisaje y nos mezclamos con los árboles. Pero llega un momento en el viaje de convertirse, donde la neblina se levanta. Este es el momento de una claridad total y radical.
Ella es El Testigo. Ella es la versión de ti que ha dejado de esconderse tras la abstracción. Con la luna como su marca y la tierra como su armadura, se ve a sí misma exactamente como es—sin disculpas, sin filtros y sin miedo. Que esta pieza sirva como recordatorio de que tu acto más poderoso es verte verdaderamente. Cuando dejas de difuminar tus propios bordes, el resto del mundo finalmente se pone en foco.