Descripción
Un bosque luminoso se despliega en troncos con patrones y un follaje de tonos joya, evocando el espíritu ornamental de Gustav Klimt mientras traza su propio camino imaginativo. Cada árbol se convierte en un tapiz vertical de motivos geométricos y criaturas estilizadas, guiando al espectador hacia un horizonte amarillo radiante — el “pasaje” que da nombre a la obra. La superficie de seda amplifica la viveza de la paleta, creando una sensación de movimiento, calidez y un encantamiento sereno.