Este retrato en blanco y negro presenta a una niña de mirada contemplativa, cuyos rasgos delicados están representados con un detalle meticuloso. Su cabello, peinado en dos moños adornados con cuentas, contrasta sutilmente con el sombreado suave y pulido de su piel. La imagen transmite una inocencia tranquila, enfatizando la suave sujeción que ella ejerce sobre un objeto no visto. Una adición llamativa para cualquier espacio que busque un toque de realismo tierno.
Artista
I create art that blends realism and symbolism to capture moments of strength, faith, and identity. My work explores personal and cultural narratives through detailed portraits and vibrant compositions that invite reflection and connection.