Ego vs. openness and who actually lasts in this field
Pasé una semana filmando junto a alguien cuyo trabajo había admirado durante años. Esperaba intensidad, tal vez un poco de control de acceso. En cambio, me preguntaron qué veía en la luz aquella mañana. Preguntaron de verdad. Sin postureos, sin jerarquía.
Eso me hizo pensar en cómo las personas que parecen sostener carreras largas en la fotografía, las que siguen curiosas tras décadas, tienden a llevarse con una quietud así. No humildad performativa, solo una apertura real. Mientras tanto, los tipos ruidosos y territoriales parecen agotarse o quemar puentes.
En ocasiones me he visto yendo en la dirección contraria. Protegiendo mis lugares, mis técnicas, mi proceso de edición. Tratándolo como si fuera escasez. Y, para ser honesto, ese modo empeora el trabajo. Las mejores imágenes que he hecho llegaron cuando estaba lo suficientemente relajado para escuchar la sugerencia de otra persona, o lo suficientemente paciente como para simplemente quedarme bajo la lluvia y ver qué pasaba.
¿Encuentras que esa apertura alimenta tu trabajo, o alguna parte de ti todavía tiende a protegerlo? Me interesa saber cómo otros navegan esa tensión.
Por supuesto hago todo lo posible para evitar el robo de mis imágenes, pero lo más importante es que recuerdo que cuando empecé no tenía ni idea. Me uní a un par de clubes locales de fotografía y esas personas fueron tan maravillosas para fotografiar con ellas y aprender de ellas. Ellos ofrecieron sugerencias, crítica constructiva y palmadas en la espalda. No sé cuánto tiempo más me habría llevado ponerme en marcha en este negocio si no fuera por esas personas. Así que si puedo ayudar a alguien, si alguien pregunta, definitivamente quiero estar ahí para los fotógrafos más nuevos y ofrecer toda la ayuda que pueda.