La veta que se ve a través de la pintura está haciendo su trabajo. Las hojas parecen haber sido siempre parte de la mesa, no algo que se haya añadido encima. La confianza para trazar a mano alzada así es difícil de fingir; se siente como si ya hubieras pintado madera antes, o al menos no le tuvieras miedo.
La veta que se ve a través de la pintura está haciendo su trabajo. Las hojas parecen haber sido siempre parte de la mesa, no algo que se haya añadido encima. La confianza para trazar a mano alzada así es difícil de fingir; se siente como si ya hubieras pintado madera antes, o al menos no le tuvieras miedo.