Descripción
Algunos de los momentos más mágicos no se encuentran lejos de casa. Esta escena fue capturada desde nuestra ventana de arriba, mirando hacia árboles transformados de la noche a la mañana en esculturas de hielo y luz. El hielo se aferra a cada rama, atrapando y refractando el color a través de la nieve de abajo. Es un recordatorio de que el asombro y la maravilla no siempre requieren viaje; a veces está justo allá, más allá del vidrio.
Esta obra forma parte de mi Serie de Escarcha. Hay días de invierno en los que todo parece estar suspendido: los árboles se convierten en encaje y la luz se suaviza. Una caminata ordinaria en mi vecindario se vuelve extraordinaria. La Serie de Escarcha nació de eso — salir y sentir, por un momento, que vivía dentro de un país de las hadas. Estas pinturas capturan esa rara quietud, cuando nuestro clima envuelve el paisaje con una túnica mágica, como ninguna otra.