Descripción
Esta es una pintura al óleo de mayor tamaño, y me permití abrazar plenamente la riqueza que ofrecen los aceites. La paleta fría — púrpuras en capas, azules y turquesas suaves — se desplaza por el paisaje con profundidad y sutiles cambios de luz.
La orilla puede parecer familiar, pero el color la lleva un poco más allá del realismo. No intenté replicar exactamente lo que vi. Quería explorar el deleite de los tonos fríos en un entorno natural, permitiéndolos asentarse en las rocas, el agua y en los espacios tranquilos entre ellos. A esta escala, la pintura se vuelve inmersiva. El agua se siente amplia, el primer plano aporta estabilidad, y los árboles vigilan a lo largo del borde. Es reflexiva sin ser pesada, tranquila sin ser estática. Esta pieza sostiene la atmósfera más que la historia — un lugar para descansar la vista y dejar que surja tu propia memoria.