Descripción
En la noche que se avecina, descansan bajo la luna llena, sus formas oscuras reunidas en el silencio de un crepúsculo rosado. Y recordé cómo el Señor alimenta a los cuervos, y cómo su ojo está sobre cada criatura de la oscuridad. Enséñame, Señor, a confiar como ellos, a ir por la fe y no por la vista. Dame sabiduría en la hora oculta, y que tu palabra sea lámpara a mis pies y luz en mi camino. No temas la sombra de la noche, porque aún allí tú me guías. Y al cuidar de estas aves, que aprenda que tú siempre estás conmigo.