Éramos todos del mismo corazón y de la misma mente. Amábamos dónde estábamos mientras anhelábamos estar en otro lugar; en cualquier otro lugar. Faros apagados. Riendo en la oscuridad como si fuera nuestra. Casi no era un lugar secreto, aunque se sentía como tal. Entre las carreteras iluminadas y la noche que se oscurece, la urgencia de los corazones jóvenes todavía late aquí.