Descripción
Señor, tú estás aquí en las ramas desnudas, en la tierra helada, en las paredes gastadas. No solo estás en lo brillante y floreciente. También estás en la espera, en los campos tranquilos, en la larga quietud del invierno, en los lugares que parecen olvidados, pero están sostenidos por tu mano. Este antiguo lugar da testimonio de que nada de lo que guardas queda sin significado. Incluso ahora, en el silencio del frío y del reposo, tu fidelidad permanece.