Descripción
Esta pieza surrealista presenta un cielo nocturno en espiral representado en vibrantes tonos de púrpura y azul, con una luna tranquila y sonriendo en su centro. Un árbol retorcido en una colina verde alcanza la cara lunar, con sus hojas extendiéndose hacia el cosmos en remolino. Ejecutada en puntillismo, los pequeños puntos crean una atmósfera texturizada y onírica que invita a la contemplación silenciosa. Esta obra de arte aportaría una energía única e introspectiva a cualquier habitación.