Descripción
Esta obra surrealista retrata una conmovedora escena hospitalaria en la que una figura distinguida con la cabeza naranja se yergue junto a un paciente frágil con cabeza de fresa, que sostiene un bebé naranja recién nacido. Las expresiones detalladas revelan una mezcla compleja de emociones, que combinan lo caprichoso con la vulnerabilidad. El contraste entre el naranja vibrante y la fresa desgastada enfatiza temas de la vida, el cuidado y la continuidad. Una pieza llamativa que aporta un toque de reflexión a cualquier espacio.