Descripción
La imaginación. No reside en un paisaje claramente identificable, sino en el intersticio: en los velos de luz, que parecen un umbral o un telón, y en los pequeños signos de color que flotan, que recuerdan a seres enigmáticos, recuerdos o mensajes lejanos. De un bosque misterioso de oro, marrón y azul profundo cae una luz cálida como una lluvia suave. Entre los altos troncos que se desvanecen flotan pequeños signos de color — tal vez seres de otro mundo, tal vez fragmentos de un sueño olvidado. La imagen abre una transición silenciosa: quien atraviese ese telón luminoso dejará atrás el mundo visible y entrará en un lugar donde los colores cuentan historias.